Historia & Escudo

Nuestra Historia

La Diócesis de Caguas fue fundada el 4 de noviembre de 1964 en medio de la realización del Concilio Vaticano II. Comprende 34 parroquias, dentro de 14 municipios del área centro-oriental de Puerto Rico. Su población total (Censo 2000) es de 717,912 personas, lo que constituye casi el 19% de la población global de Puerto Rico. La Diócesis se formó con pueblos y parroquias de las Diócesis de San Juan y Ponce. La unidad con la Arquidiócesis se prolongó en sus Obispos designados, Mons. Rafael Grovas Félix, Enrique Hernández Rivera y Rubén Antonio González Medina, procedentes todos de la Arquidiócesis.

El pueblo criollo juntó la devoción de María, Madre de la Iglesia, las obras de caridad y una vida de solemne humildad como cimiento para albergar a una multitud de creyentes que en sus primeras décadas podían clasificarse como de extracción mayormente rural. De hecho, Caguas es la única ciudad sede diocesana que no tiene costa, sino que se ubica en el interior del País.

A través de la historia, la Diócesis de Caguas ha ido realizando proyectos de renovada evangelización que se ven reflejados en el proceso de «Renovación Pastoral Diocesana» que atiende la globalidad de esta porción del pueblo de Dios e intensifica los esfuerzos comunitarios hacia una pastoral de conjunto. La Diócesis está dividida en cuatro zonas pastorales, éstas son: Zona del Este, Zona de Caguas Centro, Zona Caguas Natural y Zona de la Montaña.

Escudo diocesano

Descripción heráldica: De plata, con el monograma de Jesús (I H S) de oro, rodeado de un nimbo radiante y flamígero del mismo metal.

Simbolísmo: El titular de la antigua iglesia parroquial y hoy Catedral de Caguas es el Dulce Nombre de Jesús, nombre que tradicionalmente se ha venido representando, desde que San Bernardino de Siena propagó esta devoción, con las letras I H S (la H sumada de una cruz) rodeadas de una aureola o resplandor cuyo rayos se dibujan alternadamente rectos y ondulantes.

El blasón de la Diócesis de Caguas constituye un ejemplo de aqullos escudos de armas denominados de enquerre (en francés a enquerir), porque constituyen notables violaciones de la regla heráldica que prohibe poner metal sobre metal y color sobre color e inducen al observador a inquirir la razón por la cual se realizó tal excepción.

El escudo de la Diócesis de Caguas lleva metal sobre metal (oro sobre plata) para destacar el hecho de que Caguas ha sido la primera diócesis puertorriqueña que ha tenido por primer obispo a un prelado del país.

Nuestra Patrona: María Madre de la Iglesia

La Imagen de María Madre de la Iglesia, como Patrona de la Diócesis de Caguas, fue aprobada por el Papa Juan Pablo II en 1988. El Papa Pablo VI había proclamado a María como Madre de la Iglesia al terminar el Concilio Vaticano II, sintetizando con ello y poniendo en manos de María la renovación de la Iglesia en estos tiempos.

La Diócesis de Caguas, que nació precisamente en medio de la celebración del Concilio (4 de noviembre de 1964) es la primera Diócesis del mundo en tener ese título de la Virgen como Patrona. Fue ésta conexión entre la fundación de la Diócesis durante el Concilio y la proclamación de ese título por Pablo VI lo que llevó a que se eligiera a María Madre de la Iglesia como Patrona Diocesana. La obra original es un cuadro, pintado al óleo por el Revdo. P. Daniel Cronin, quien en aquel entonces servía como Canciller de la Diócesis.

Imagen peregrina de Nuestra Patrona María Madre de la Iglesia fue realizada por Edgar Vega.

Sirvió como modelo para realizarla una joven de la Zona de la Montaña, para tratar de asegurar que tuviera la proyección de una mujer puertorriqueña, trigueña.

Es una imagen que refleja a María como mujer histórica, con la serenidad de una mirada llena de confianza y fe. No usa coronas ni ropas lujosas: es la sencillez a la que invita el Señor a su Iglesia. El color de su manto se confunde con el color de los continentes: representa su profunda unidad con la tierra, con la humanidad. La tierra y el mar representan la historia donde se encarna la Iglesia, como lo hizo el Hijo de Dios. Al mismo tiempo, el extenso azul del cielo simboliza la amplitud de eternidad y universalidad de esa Iglesia, unida a la realidad del cielo. La Virgen no carga al Niño Jesús, sino a la Iglesia de la que es Madre. La Iglesia está representada con dos símbolos: la barca (la Diócesis), y la silueta de la Basílica de San Pedro (Iglesia Universal).
María, después de la resurrección de Jesús, se hace presente en la Iglesia y presenta al mundo el fruto de la Pascua que es esa Iglesia, arca de la comunidad. Como está pintada, se ve que María protege cuidadosamente a la Iglesia entre sus manos, y además, la barca y la silueta de la Basílica quedan situadas en el lugar del corazón de la Virgen. La proa de la barca apunta hacia fuera de María. La dirección de la Iglesia es de entrega, de «salir» en misión, de entregarse en amor…
La imagen peregrina que aparece a la derecha es obra del artista puertorriqueño Edgar Vega. El Obispo Rubén A. González, luego de consultar al clero de la Diócesis, y luego de presentar la imagen en la Asamblea Diocesana de Pastoral en el año 2001, encomendó al artista la confección de esta imagen que igualmente se autoriza para la veneración pública, y fue ubicada en la Catedral de Caguas al final del Año Mariano, desde el 16 de noviembre de 2003.